La educación debe comenzar por la superación de la contradicción educador-educando. Debe fundarse en la conciliación de sus dos polos, de tal manera que ambos se hagan, simultáneamente, educadores y educandos.
Paulo Freire, Pedagogía del oprimido.

Durante gran parte del siglo 20, germinaron diversas formas de aprendizaje no escolarizado o indisciplinado. Muchos de éstos, vinculados a la organización social campesina e indígena, gremial y urbana, o las vanguardias artísticas y pedagógicas, bajo el paraguas de la educación
emancipadora en sus distintas vertientes. De estas prácticas y memorias cruzadas fueron frutos la
educación alternativa, la bilingüe o la intercultural, direccionadas todas a interpelar ¿quién sabe? ¿quién enseña? ¿cómo se aprende? ¿saber para qué? Paralelamente, los proyectos desarrollistas y post desarrollistas, en un afán por el control del conflicto social implementaron formas de “alfabetización” como una herramienta ideológica de escolarización y de integración al mundo laboral desde una visión civilizadora de las memorias, los saberes y las acciones que tensionan, que cuestionan la modernidad.
A la vez, estas formas de “alfabetización” operaron como vector de homogeneización cultural
y de categorización social. Las actuales condiciones de empobrecimiento (material y simbólico) y debilitamiento de la política pública estatal, detonadas desde antes de la pandemia del COVID 19, ofrecen a los Centros Tecnológicos – Puntos Pichincha un importante espacio de intervención territorial en términos de política cultural, educativa, de soberanía alimentaria y memoria social.
El recorrido por los Centros Tecnológicos – Puntos Pichincha y la revisión de sus alcances, revela su enorme pertinencia y potencia, pero a la vez una necesidad de reorientación a partir de una revisión colectiva de nociones como: “teoría y práctica”; “conocimiento formal como frontera del
saber local”; “tecnología como equivalencia de informática”; o, “política pública como equivalencia a tutela”. Los Centros Tecnológicos – Puntos Pichincha pueden constituirse, de modo mediado y progresivo, en una Red de Aprendizaje Comunitario denominada YUYAY, mediante un modelo de operación general base que puede tener versiones según las características y condiciones de cada locación.

YUYAY es un concepto kichwa que significa de modo simultáneo: saber, recordar y pensar.
YUYAY puede ser una metáfora y a la vez detonador de procesos actualizados de aprendizaje comunitario que contribuyan a redefinir el horizonte programático de los Centros Tecnológicos – Puntos Pichincha.
YUYAY puede operar como una red de imaginación colectiva para generar formas y experiencias que cuiden lo existente; impulsen y medien los cambios necesarios; y vuelvan la mirada/escucha hacía lo común/posible. En ese esquema posible, los administradores y responsables de los puntos YUYAY devienen en agentes sociales en permanente formación, tanto los vinculados a los GADs
como los actores comunitarios vinculados al proceso, ambos capaces de generar nuevas experiencias de formación encadenadas y réplicas en sus vecindades.
YUYAY propone un ciclo para caminar en tres ejes simultáneos: Memorias / Saberes / Acciones.
Proceso conjunto de la Prefectura de la Provincia de Pichincha y URBAN FRONT para el proceso de transformación de los Centros Tecnológicos en Centros Culturales Comunitarios PUNTOS PICHINCHA articulados en la RED YUYAY. Experiencia realizada durante 2023 y 2024 en Ecuador con la coordinación de Ana Rodríguez Ludeña y Fabiano Kueva como investigador asociado.